Los Piedemontes - si las paredes hablasen 

panorama miasta Biecz, strzelisty ceglany kościół jako główny obiekt, zabudowania wokół
Biecz es una pequeña ciudad con una rica historia. Desde el punto de vista del número de monumentos, en Małopolska solo está por detrás de la capital del voivodato, motivo por el que a menudo es llamada la «Pequeña Cracovia». También es conocida como la «Carcasona polaca», gracias a los fragmentos conservados de las murallas medievales de la ciudad y las edificaciones de comienzos del siglo XIV.

Biecz es una pequeña ciudad con una rica historia. Desde el punto de vista del número de monumentos, en Małopolska solo está por detrás de la capital del voivodato, motivo por el que a menudo es llamada la «Pequeña Cracovia». También es conocida como la «Carcasona polaca», gracias a los fragmentos conservados de las murallas medievales de la ciudad y las edificaciones de comienzos del siglo XIV. Merece la pena saber que de Biecz procedía Marcin Kromer, uno de los líderes de la contrarreforma polaca y secretario del rey Segismundo I el Viejo. Según la leyenda, prometió construir la ciudad, a cambio del indulto de la pena de muerte, el cruel asesino Becz. Este saqueaba a ricos comerciantes, pero a veces también a campesinos pobres. Reunió numerosos tesoros y solo él conocía el lugar en el que estaban ocultos. A cambio de salvar la vida se comprometió a construir un poblado. Este recibió los privilegios de ciudad en el año 1257 y, gracias a su situación, se convirtió en un punto importante en la ruta comercial desde Hungría, creciendo y enriqueciéndose. La disposición urbanística de la ciudad no ha cambiado desde la Edad Media. En la gran plaza del mercado rectangular se encuentra el ayuntamiento, con una bellísima torre renacentista que domina los alrededores y es visible casi desde cualquier punto de Biecz. Hace varios años las autoridades de la ciudad recuperaron la costumbre de hacer sonar desde ella un toque de trompeta al mediodía.

Siguiendo por la carretera nacional nº 28 hacia el sur llegamos a Szymbark, donde se encuentra la casa señorial de la familia Groblewski: un importante centro de conspiración durante la Segunda Guerra Mundial. A su vez en Bobowa, en la Casa señorial de la familia Długoszowski, se crio Bolesław Wieniawa-Długoszowski, ayudante de campo de Józef Piłsudski. Wieniawa fue una de las más brillantes figuras de la Polonia de entreguerras y viajaba a Bobowa para descansar.

Entre los personajes famosos que visitaban el Piedemonte se debe incluir al pianista Ignacy Jan Paderewski. En Kąśna Dolna, cerca de Ciężkowice, se encuentra una propiedad en la que el maestro de la música clásica vivió y compuso en los años 1897 – 1903. Actualmente en la casa hay un museo y se organizan allí excelentes conciertos de piano.

En Ciężkowice podemos ver su disposición urbanística medieval perfectamente conservada. La ciudad se creó sobre un plano rectangular, en cuyo centro se encuentra la plaza del mercado de dimensiones 130 m x 100 m, adornada por el ayuntamiento construido en el año 1836. La plaza del mercado está rodeada por casas con pórticos levantadas entre los siglos XVIII y XIX con una arquitectura particular: de madera o parcialmente de albañilería, de una sola planta, con sus frontones orientados hacia la plaza, con profundos pórticos apoyados en columnas decorativas de madera. Bajo algunas casas hay sótanos con bóvedas de cañón de piedra. En Ciężkowice merece la pena visitar la iglesia de San Andrés Apóstol, donde puede verse la imagen milagrosa del Cristo de la Misericordia Ecce Homo, obsequio del papa Inocencio XI a la ciudad.

Desde Ciężkowice merece la pena dirigirse a Ryglice, donde en el granero restaurado de una casa señorial se han creado una sala regional, una habitación burguesa y una sala de exposiciones. 
Saliendo de Ryglice hacia el oeste es obligado parar en Zakliczyn. En esta localidad se han conservado edificaciones de madera, en concreto casas de una sola planta de los siglos XVIII y XIX. Pueden verse principalmente junto a la plaza del mercado. También merece la atención la iglesia de San Gil, fundada por los benedictinos en el siglo XII.

En Rożnów, situado al sur de Zakliczyn, en una escarpada colina junto al Dunajec se encuentran las ruinas de un castillo del siglo XIV. Un dato curioso es que en el año 1426 estaba en manos del famoso Zawisza Czarny de Garbów. Esta no es la única atracción de la localidad: en Rożnów se encuentra un edificio defensivo renacentista, que es parte de la fortaleza levantada por Juan Amor Tarnowski en el siglo XVI. En aquellos tiempos era una de las fortalezas más modernas de toda Europa. 

Nos dirigimos a Czchów junto al Dunajec. En la colina puede verse una torre, que es un fragmento de un antiguo castillo gótico. Desde la colina, que tomó el nombre de la fortaleza, se extiende una magnífica vista del valle del Dunajec. Otra atracción de la localidad es la plaza del mercado con casas de vecinos históricas con pórticos y el conjunto de la iglesia parroquial del Nacimiento de la Santísima Virgen María.

También goza de un enorme interés el Palacio de la familia Goetz, en Brzesko, situada a unos 20 km al norte de Czchów. Era la antigua residencia de la familia Goetz Okocimski, propietarios y fundadores de la Cervecería Okocim. Actualmente se encuentra allí un restaurante y en el complejo se organizan ceremonias de bodas o eventos de empresa.

Desde Brzesko nos desplazamos hacia el sureste, hasta la antigua residencia de las familias Kmita, Bardzi, Stadnicki, Lubomirski, Sanguszko, Potocki y Zamoyski: el castillo de Wiśnicz. Existe una leyenda relacionada con la fortaleza. Tras la victoria polaca en la batalla de Chocim contra los turcos en el año 1672, trabajaron en la construcción de la fortaleza prisioneros capturados junto al Dniéster. Parece que intentaron escapar del castillo utilizando unas alas que ellos mismos habían construido. Por desgracia, el plan fracasó y, a modo de recuerdo, los lugares donde cayeron los temerarios se marcaron con columnas.

Seguimos a la sombra de fortalezas históricas y nos trasladamos al palacio real de Dobczyce. Fue construido en el siglo XIV y hasta el año 1702 desempeñó la función de fortaleza militar. El final del esplendor de la fortaleza tuvo lugar tras la invasión sueca: desde ese momento el castillo empezó a decaer y en el siglo XIX comenzó su demolición. En la actualidad el castillo parcialmente restaurado está disponible para los visitantes y lo recorren al año casi 20 000 turistas del país y del extranjero. En la propia ciudad merecen la atención las iglesias: de la Madre de Dios del Socorro de los Fieles, donde, en la parte central del altar principal, se colocó una piedad gótica policromada relacionada con el taller de Wit Stwosz y datada en el siglo XV, y la de San Juan Bautista, en la que se encuentra un epitafio infantil realizado en mármol blanco por Sebastian Lubomirski en el siglo XVI, un interesante púlpito, cinco altares de madera y las estaciones de la Pasión de Jesucristo del siglo XVIII. Junto al templo se levantó en el siglo XIX un campanario. En su arcada central se encuentra la campana «Jan», fundida en el año 1504, que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Los templos mencionados, la Colina Staromiejskie y las Murallas de la Ciudad, así como otros puntos de la misma, forman la ruta turística «Tras las huellas de la historia».

Otros monumentos interesantes de los que no podemos olvidarnos son la iglesia gótica de Santa María Magdalena de Zborowice, los palacetes en Sieraków y Paszkówka, que albergan actualmente hoteles y la casa señorial de madera Korzynówka en Nowy Wiśnicz. En este Museo de Memorias de Jan Matejko se pueden admirar objetos relacionados con las estancias del artista en la región de Wiśnicz. Merece la pena mencionar que Korzynówka es uno de los monumentos de la Ruta de la Arquitectura de Madera.