Kultura w Małopolsce

Kultura w Małopolsce

Widok na krakowskie sukiennice, niski budynek z arkadami i zdobnymi szczytami
Kraków to miasto wyjątkowe – ponad tysiącletnia historia, niezwykłe skarby architektury, wielowiekowe tradycje, dzieła sztuki, mnóstwo kościołów i zabytkowych budynków. To także miejsce, które rokrocznie zajmuje wysokie pozycje w rankingach najpiękniejszych i najchętniej odwiedzanych przez turystów miast Europy. Nic w tym dziwnego! Bogata historia jest tu bowiem widoczna niemal na każdym kroku, a artystyczny duch wręcz unosi się nad ulicami Starego Miasta. Tymi samymi, którymi na przestrzeni wieków przechadzali się znamienici arystokraci, duchowni, literaci i artyści. Niezwykłego ducha kultury poczuć można jednak w całym województwie, które zaprasza miłośników nie tylko sztuki, ale też i historii i architektury do odwiedzenia tutejszych perełek. 

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Vestidos regionales

Vestidos regionales

Haft zdobiący strój podhalański
Któż nie zna stroju Krakowiaka, z dumnie noszonym na rogatywce pawim piórem, lub góralskiego kapelusza obwiedzionego muszelkami i też ozdobionego piórkiem! Skrzące się cekinami gorsety i grube sznury korali oraz kolorowe spódnice dziewcząt, misternie wyszyte parzenice na góralskich portkach – ludowe stroje w Małopolsce mienią się wyrazistymi barwami i zachwycają różnorodnością wzorów oraz ornamentów. Najbardziej znane są ubiory Krakowiaków z okolic Krakowa oraz górali podhalańskich, lecz nie są to jedyne rodzaje strojów ludowych w regionie. Odmienne było tradycyjne odzienie Łemków i Rusinów z Beskidów Sądeckiego i Niskiego, inaczej także nosili się górale ze Spiszu czy Orawy, jak i Lachowie z ziemi sądeckiej.

 
  ¡Quién no conoce el vestido del cracoviano, con pluma del pavo real junto al gorro cuadrangular, o el sombrero del montañés rodeado de conchas y adornado con pluma! Los corsés que brillan con lentejuelas y los collares de corales gordos, y las faldas de las chichas, las parzenice (el motivo del corazón) bordadas con arte en pantalones de los montañeses – los vestidos regionales de Małopolska mudan de colores expresivos y encantan con la variedad de patrones y ornamentos. Los vestidos más conocidos pertenecen a los habitantes de Cracovia y sus alrededores y a los montañeses de Podhale, pero no son los únicos vestidos típicos de la región. Los lemkos y los rusinos de los Beskides Sądecki y de los Beskides Bajos tenían otro tipo de vestidos regionales, así como los montañeses de Spisz, Orawa y los lachowie de la tierra de Sącz.


   Los cracovianos están famosos por sus vestidos de colores. El vestido masculino consta de camisa blanca de lienzo y de  pantalones rayados (rayas de color rojo) metidos en botas altas. Luego se ponían una chupa de color negro o azul marino adornada con monojos de hilo de seda rojos y de círculos de metal, con un cinturón. La capa exterior lo constutituía una casaca blanca adornada con monjos de hilo de seda de color rojo. Todo esto complementamos con el gorro: el sombreto celender o la gora de lana magierka, o la más conocida gorra cuadrangular de color rojo, con pluma de pavo real y cintas de colores. La mujer lleva camisa blanca bordada y corsé de color negro o azul marino, que es el más adornado elemento de su vestimenta: con amplias cintas de colores, bordado y adornado con botones. La falda con flores, puesta sobre enaguas, está cubierta con un delantal de tul blanco y bordado. Mujeres también llevaban botas altas. El vestido de mujeres casadas lo complementaba un mantón. Las señoritas no cubrían las cabezas y llevaban tranzas largas.


       Los lachowie viven en una gran parte de los Beskides, sobre todo en la tierra de Sącz. El vestido de ellos es muy original, pero poco conocido porque constituye una mezcla de los elementos del vestido cracoviano y el de los montañeses (especialmente entre los lachowie de Sącz). Destaca por adornos abundantes y riqueza de los ornamentos. Los hombres se ponían pantalones de color azul marino y chalecos con corchetes anchos en los bordes, con chichones numerosos y monjos de hilo de seda de colores. Por debajo llevaban camisa blanca, con un cinturón de cuero, como el de los montañeses, y a veces un pasador de cuello. Las mujeres llevaban corsés de terciopelo y faldas sobre todo de color azul marino.


  

Los lemkos de los Beskides Pequeños y de los Beskides Sądecki llevaban vestidos totalmente diferentes. El hombre destacaba por su abrigo largo, llamado czucha, de lienzo marrón, con un cuello característico que caía sobre la espalda, con franjas. Por debajo se llevaba chalecos cortos de color azul marino, camisas y pantalones blancos. Las mujeres llevaban camisas ligeras de color blanco, bordadas cerca del cuello y de puños, sobre las cuales se ponían los corsés de color azul marino o negro, bordados de flores. Las faldas de percal eran de colores oscuros y adornadas con cintas de colores cocidas por encima de forma vertical. En los pies se ponían zapatillas de cuero.


 
  Los montañeses de Podhale, que viven al pie de los montes aislados y escarpados de las Tatras, hasta hoy en día están orgullosos de su vestido regional  maravilloso. Por lo tanto en Podhale es muy fácil ver los vestidos regionales. ¡Y sí hay cosas por ver! Mujeres se ponen zapatillas hechas de cuero con arte, y faldas de lienzo de colores con un delantal y  enaguas. Las camisas de lino, bordadas en blanco, cubren con un corsé de terciopelo de color negro o rojo, a menudo bordado con un motivo floral. Todo esto lo adornan con un collar de corales grandes. Si hace frío se ponen una zamarra. Los montañeses se ponen camisas blancas con un pasador de cuello de camisa de metal, un chaleco o una cazadora de paño adornada con bordados. Un cinturón ancho de cuero, detrás del cual se llevaban pistolas en los tiempos pasados, sostiene pantalones blancos de paño con las parzenice bordadas y con una banda del pantalón negra. En pies se ponen zapatillas de cuero. Todo esto se complementa con un sombrero de fieltro con conchas y pluma, y una ciupaga, o sea, un palo con hacha.

 
  Los montañeses de los Pieniny se ponían, sobre la camisa blanca, un chaleco de color azul vivo, adornado con bardados, y pantalones montañeses con las parzenice. A todo esto añadían el sombrero con un cinturón que imitaba el cordón de conchas. Hace tiempo la capa exterior lo costituía cucha (un tipo de abrigo de paño sin forro) de color blanco o marrón, adornado con corchetes. El vestido regional de la mujer se parecía a otros vestidos regionales femeninos. Sus razgos característicos son los siguientes: camisa blanca con cuello grande, adornado con bordados, sobre la cual se llevaba un corsé de color negro o rojo, falda con flores, delantal bordado y zapatillas de cuero.

Los montañeses de Spisz, llamados Spiszaki, viven en Spisz al este de Podhale. Sus vestidos varían mucho, incluso entre sus pueblos. Sin embargo, también llevaban pantalones blancos con las parzenice, chaleco y casaca. Las mujeres y las chicas llevaban camisas blancas, a menudo con mangas bordadas y los corsés característicos con el escote en V. Raras veces se ponían zapatillas de cuero, más a menudo botas altas.

Los habitantes de la región de Babia Góra que vivían en Zawoja y sus alrededores, llevaban pantalones blancos, pero las parzenice eran muy humildes, y la capa exterior, llamada gunia, era de color marrón y llegaba hasta la rodilla. Mujeres llevaban faldas de color azul marino con un patrón blanco y pequeño. También era popular el chaleco ajustado llamado jadwiśka. Al otro lado de Babia Góra, en Orawa, las mujeres llevaban camisas de manga más corta, que llegaba sólo hasta el codo, pero con un volante de encaje ancho alrededor del puño y del escote. A menudo se ponían corsés y faldas de la misma tela con flores. Los hombres, que también aquí llevaban pantalones blancos con las parzenice, se ponían sobre las camisas blancas, los chalecos de color negro con botones blancos y las gunias marrones.
Babiogórcy, zamieszkujący Zawoję i okolice, nosili białe spodnie, z o wiele skromniejszymi parzenicami, zaś okrycia wierzchnie, czyli gunie, były brązowe i długie aż do kolan. Kobiety przywdziewały granatowe
spódnice z białym drobnym wzorem, popularna była też tzw. jadwiśka, czyli dopasowany kaftanik. Po drugiej stronie Babiej Góry, na Orawach, kobiety nosiły bluzeczki z krótszym rękawem, bo tylko do łokcia, za to z szeroką koronkową falbanką wokół mankietu i dekoltu. Chętnie przywdziewały też gorsety i spódnice z tego samego kwiecistego materiału. Mężczyźni, również tutaj noszący białe spodnie z parzenicami, na koszule nakładali czarne kamizelki z białymi guziczkami i brązową gunię.

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